Las amenazas en la vida
abril 04, 2019
EDUCACIÓN
Un criminal está golpeando la puerta de tu casa. Repetidamente. Le gritas desde adentro que no lo haga, pidiéndole que se detenga. La televisión está ahora mostrando tu programa favorito y te vas a verlo. El criminal sigue golpeando a tu puerta. Te levantas y le gritas otra vez que pare. Ahora escuchas algo rompiéndose afuera de tu puerta. Tú gritas de nuevo que se detenga. Luego te sientas cómodamente en tu sofá para leer el periódico. Las noticias son todas malas. Dice que hay criminales en todo el país golpeando las puertas de la gente; quieren apoderarse de sus casas. El que tienes afuera de tu casa está rompiendo tu puerta. Te levantas y le gritas que te deje solo y que se vaya muy lejos, pero él sigue golpeando … el tormentoso ruido cada vez más fuerte. Decides hacerte una buena limonada fresca, pero no hay limón, y recuerdas que no has visto limones en el mercado en mucho tiempo. Está bien, puedes tener agua fría. El criminal sigue golpeando a tu puerta. Parece que ahora está usando un gran martillo, y el ruido se vuelve insoportable. De repente, te das cuenta de que ya no hay electricidad y sospechas que el criminal la ha cortado. No más televisores, ni luces, ni neveras para enfriar el agua. Gritas otra vez al criminal que está afuera que te deje en paz… y gritas otra vez; ahora, no hay nada más que hacer sino tomar una siesta… si puedes.
¿Qué crees que sucede a continuación?
Tu médico te dice que tienes un alto nivel de azúcar en la sangre. Te pide que dejes de consumir azúcar. Tú piensas que la situación no es tan mala y continúas disfrutando de todos esos deliciosos postres, pasteles y tortas. En tu próxima evaluación, el médico te informa que te estás convirtiendo en una persona diabética. Tú decides entonces cortar azúcar… en las noches; todavía puedes disfrutar del postre en el almuerzo. Esa tarta de fresas es tan buena; y no puedes alejarte de ese bocadillo dulce tan necesario a media tarde. El médico realmente te advierte ahora sobre tu consumo de azúcar. Aceptas la advertencia y reduces más los alimentos azucarados, pero la torta de queso en la fiesta de tu amigo es realmente deliciosa. Te sirves solo dos porciones, porque aún quieres probar la torta de cumpleaños.
¿Qué pasará al final?
Descubres un agujero de termitas en el sótano de tu casa. «Debe ser viejo …», piensas, y continúas con tu vida. Unas semanas más tarde notas que el agujero está más grande. «Será mejor que compre la trampa de termitas que venden en la tienda», dices. Pero olvidas comprarlo. Lo recuerdas algunas semanas después, cuando ves el mismo agujero ya mucho más grande; y otro agujero en la otra esquina. Se lo mencionas a tu vecina y ella te aconseja encontrar el nido de infestación. Se lo agradeces, pero crees que la trampa será suficiente. De todos modos, estás demasiado ocupado para profundizar en el asunto. El mes siguiente vas a la tienda a comprar algo para un proyecto escolar y recuerdas que debes comprar la trampa de termitas. Finalmente, la compras y piensas ponerla en el sótano el próximo fin de semana, o el que sigue, si tienes algo de tiempo.
¿Es eso pura procrastinación?
Sea lo que sea que pensaste que sucedería después en todos los casos anteriores, la situación solo empeorará si no actuamos con decisión y valentía para detenerlo. Una situación que comienza de forma ingenua puede convertirse en una amenaza potencialmente peligrosa, si no hacemos nada.
¿Crees que siempre asignamos la prioridad correcta, o nos tomamos seriamente muchas de las situaciones que claman en voz alta que sean atendidas y corregidas? Apuesto a decir que a veces no lo hacemos, a pesar de que alguien nos aconseja sobre qué hacer, o tenemos suficiente información y conocimiento de lo que podría suceder después.
Las amenazas descritas en los ejemplos anteriores son muy serias y apremiantes. ¡Estamos hablando de que podemos perder nuestra libertad, nuestra casa, o nuestra vida! Claro que todo eso te puede parecer un poco exagerado, pero eso ocurre, ciertamente.
Es mi deseo que nunca tengas que enfrentar esas amenazas, aunque la realidad es que puede ser que estés enfrentando otras. Y una amenaza es una amenaza. Y cualquier amenaza solo puede ser manejada, o eliminada, si actuamos sobre ella con decisión, determinación, coraje, enfoque y resiliencia.
¿Estás enfrentando actualmente una situación que necesita ser abordada?
Entonces, ¡no te distraigas y atiéndela!
Y recuerda echarle un vistazo al libro Sicamor… ¡Gracias!