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Una vida fructífera

marzo 01, 2019

INSPIRACIÓN

A menos que pensemos que tener una carrera profesional, éxito financiero y una familia, ya significa tener una vida fructífera, espero que podamos estar de acuerdo en que, para tener una vida fructífera, debemos producir un impacto positivo, no solo en nosotros mismos, sino también en otras personas.

Vivir solo para nosotros mismos causará poco impacto, como el árbol solitario que produce frutos que nadie come. Eventualmente, se convierte en un desperdicio. Y vivir enteramente para otros sería mortal, ya que necesitamos estar en muy buena forma (física, académica, mental, emocional y espiritual) para estar en plena capacidad de ayudar a otras personas.

Entonces, debemos estar preparados para lograr un equilibrio, un balance que implique producir frutas que otros puedan comer, a la vez que nos alimentamos nosotros mismos.

Sea el tiempo que Dios nos dé, debemos mantener ese equilibrio. Y solo practicando ese equilibrio viviremos una vida fructífera. Por supuesto, esperamos vivir el tiempo suficiente para lograrlo. ¿Pero, creemos que lo tendremos?

Nosotros, que vivimos en países en desarrollo o industrializados, con acceso a servicios decentes de salud, vivienda, alimentos, agua, electricidad e información, podemos esperar vivir alrededor de 80 años. Ochenta años deberían ser suficientes para hacer muchas cosas por nosotros mismos y por los demás.

¿Pero, es así?

Veamos…

No es exagerado pensar que pasamos una hora diaria en el baño, sean las veces que necesites ir. Si hacemos un cálculo sencillo, entonces pasaremos dentro del baño, solo este año, más de 15 días, con sus noches. Así que después de 80 años, habremos pasado, al menos, 1,200 días completos dentro del baño, lo que equivale a decir que pasaremos casi tres años y medio allí (sí, ¡3.5 años!).

Además, también habremos pasado, después de 80 años de vida, alrededor de:
• 23 años completos … durmiendo (aproximadamente 7 horas cada día);
• 7 años completos… comiendo y cenando (alrededor de 2 horas cada día); más, otros …
• 6.5 años completos simplemente transportándonos … (alrededor de 2 horas en nuestros vehículos, en buses, taxis, o trenes).


Súmalos y ya hemos agotado la mitad de nuestras vidas solo en dormir, comer, limpiarnos y movernos. Es lo más básico de lo que significa “vivir”.

Afortunadamente, tenemos los otros 40 años restantes, que deberían ser -todos- «efectivos» (bueno, los tendríamos solo si naciéramos hoy). Pero aún necesitamos seguir aprendiendo, obtener dinero y cosas materiales, canalizar nuestras emociones y satisfacer las necesidades espirituales. Entonces, estudiamos, trabajamos, hacemos ejercicio, oramos, vamos a la iglesia, visitamos a nuestras familias y amigos, nos relajamos, nos divertimos, y otras cosas más. Todo esto es también parte de lo que significa «vivir». Si todo esto lo hacemos durante esa mitad de vida “efectiva» restante, que además es por nosotros y para nosotros … ¿Cuándo, entonces, haremos algo por los demás?

Pongámoslo en una perspectiva más fácil de digerir. Pongámoslo por día.

Pasamos medio día durmiendo, comiendo, transportándonos… y dentro del baño. En la otra mitad del día, todavía tenemos que trabajar, estudiar, hacer ejercicio, rezar, relajarnos, entretenernos. ¿Y cuánto nos tomará todo eso? ¿10 horas? ¿tal vez 11? ¿O toda la mitad “efectiva” del día que nos quedó?

Otra vez. ¿Cuándo tendremos, entonces, tiempo “libre” para dar nuestro amor, generosidad, amabilidad, compasión, cuidado, respeto, perdón, arrepentimiento, atención y compañía a otras personas, incluidos los miembros de nuestra propia familia que viven bajo el mismo techo?

¿Cuándo? Pregúntense ustedes. Muchos diremos … pues sí, sí pasamos tiempo atendiendo a otras personas diariamente… a través de Internet.

¿Lo crees así? Fíjate. Nos metemos en los grupos de chat de WhatsApp que, en muchos casos, hablan sobre cosas que no tienen nada que ver con nosotros. O en Facebook e Instagram para leer publicaciones de «amigos» a quienes ni siquiera conocemos; y tal vez en Twitter, que publica mensajes que no sabemos si son verdaderos o falsos. Al final del día, ese tiempo que pensamos que se lo habíamos dedicado a otras personas, simplemente no fue fructífero; se desperdició. Y así se nos fue un poquito de vida.

Para dar a otras personas nuestra bondad y dedicación, es necesario comunicarnos directamente, cara a cara con ellos, estar allí, juntos, lado a lado; o, al menos, que escuchemos nuestras voces. Esa es la mejor manera de asegurar que la gente reciba lo que queremos dar.

Entonces, en lugar de “chequear” esa aplicación de Internet, ¿por qué no llamar o visitar a alguien?

Tenemos otras 12 horas «efectivas» mañana, Dios mediante … ¿Cómo asegurarás que serán 100% fructíferas? O yendo más allá, ¿en los próximos 10, 20 o 30 años «efectivos»?

Personalmente, me asusta pensar que me podrían quedar solo 8 años “efectivos” de vida para poder impactar a otros, y que pueda sentir, al final de mi jornada y acostado en mi lecho de muerte, que mi vida fue fructífera.

Y a ti, ¿cuánto tiempo te queda?

El tiempo es implacable, y tiempo perdido es vida perdida.

 

PD. Recuerda echarle un vistazo al libro Sicamor…

 

 

 

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