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Tiempo es vida

mayo 19, 2019

EDUCACIÓN

El tiempo es dinero … así lo decimos siempre. ¿Y lo es?

Ciertamente, nos pagan por un trabajo de 9 a 5; más, si trabajamos horas extras. El tutor de matemáticas cobra mucho dinero por venir a casa a enseñar; más si vivimos lejos ya que conducirá por más tiempo. La tienda de víveres hará entrega a domicilio a un precio estipulado, a menos que gastemos una cantidad mínima determinada. El técnico de la lavadora cobrará la visita domiciliaria si, al final, no contratamos sus servicios.

Se nos paga por el tiempo invertido en un trabajo o actividad en particular. Pero aquí está la cosa: llenamos nuestros días con eventos de todo tipo, no solo de trabajo. Podemos disfrutar del parque, ir al cine o encontrarnos con amigos… actividades que no son pagadas. Entonces, el tiempo no es solo dinero.

El tiempo es vida.

Pero aquí está la otra cosa: solo tenemos 24 horas al día. No podemos tomar, comprar o pedir prestado más… ni siquiera un segundo. Y como todavía pensamos que viviremos muchos días de 24 horas cada uno, algunos se dan el lujo de desperdiciar incontables horas. Pero, ¿podemos realmente permitirnos perder un minuto hoy?

Hay muchas cosas que queremos hacer en un día, y que ciertamente las haremos, a veces a expensas de aquellas que tenemos o que debemos, y que, probablemente, postergaremos. Todo esto para, de repente, darnos cuenta que nuestras 24 horas se acabaron, y muchas cosas que queríamos, teníamos, o debíamos hacer, no se hicieron.

«¿Qué hice con mi tiempo?», terminas preguntándote al final del día.

Debemos reconocer que no todo lo que hacemos vale la pena, y el tiempo que gastamos en hacer cosas sin valor podría haberse utilizado mejor. ¡Y tiempo perdido hoy no podrá ser recuperado mañana… o alguna vez!

Quizás algunos puedan sentir que no es un gran problema. «No importa; mañana es otro día». Sí, tal vez, pero no olvidemos que, hoy, nuestros cuerpos continuaron agotándose, nuestra energía disipándose… nuestra vida consumiéndose, independientemente de cómo usamos nuestro tiempo.

“¿Qué hago con mi tiempo?»

Deberíamos hacernos esa pregunta con más frecuencia si realmente somos conscientes de lo limitado, y precioso, que es el tiempo. Pero algunos ni siquiera se lo preguntan. Y créanme, la pregunta surgirá en algún momento, y será mejor más pronto que tarde.

Tenemos que hacer cosas valiosas que nos hagan crecer y mejorar. Por lo tanto, siempre que estemos haciendo algo, debemos hacernos estas preguntas:

¿Está esto contribuyendo a mi salud espiritual, mental, física, y/o emocional? ¿Me ayuda a ser una mejor persona? ¿Estoy desarrollando un talento o aprendiendo algo nuevo? ¿Estoy ayudando o beneficiando a alguien?

Pregúntate eso cuando:

  • Veas esa película en la televisión sobre una invasión de seres extra terrícolas a nuestro planeta, o cuando estés hojeando esa revista sobre los famosos de Hollywood.
  • Estás en la oficina de 9 a 5 haciendo un trabajo que se puede terminar antes de las 3; o cuando estás atendiendo una reunión de trabajo para discutir un tema que no tiene absolutamente nada que ver contigo ni puedes contribuir en nada.
  • Conduces y tomas la ruta más larga a casa; o cuando te duchas por más de 8 minutos.
  • Sueñas durante el día que vives en Júpiter o que eres uno más de los Vengadores.
  • Vas a la tienda a ver el último modelo de teléfono, el cual no necesitas porque el que posees solo tiene 2 años; u hojeas el catálogo de esa tienda de muebles, cuando no tienes necesidad de comprar nada.
  • Seas la última persona en irse de la fiesta de cumpleaños; o cuando te vas tarde a dormir esperando los resultados de la carrera de F1 en la TV.

Si ganaste o contribuiste en algo, está bien. Pero apostaría que no es mucho.

Ahora, hazte esas mismas preguntas cuando:

  • Estés leyendo la Biblia; o ese libro que fomenta valores y virtudes.
  • Invitas a tus padres o amigos a cenar para estrechar relaciones.
  • Estudias para ese examen en la universidad a la semana siguiente; o aprendes un idioma nuevo.
  • Ayudas a tu vecino a colgar la pintura en la pared; o visitas a una amiga enferma en el hospital.
  • Lees una biografía; o ves una película cómica que te recomendaron en el cine.
  • Vas al gimnasio por 30 minutos; o escalas la colina que queda cerca de tu casa.

Todos hacemos muchas y diferentes cosas, pero no todas valen la pena. Algunas solo nos harán desperdiciar nuestros días y nuestra vida. Debemos invertir nuestro tiempo en hacer algo valioso y gratificante. Al valorar nuestro tiempo, estamos valorando nuestra vida. Y cuando aprendemos a valorar nuestro tiempo, también valoramos el de los demás.

¿Lo estás tú?

Y recuerda echarle un vistazo al libro de Sicamor ¡Gracias!

 

 

 

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